CÁTEDRA DE 'FRENCH TOUCH' Y DOPAMINA PURA: Barry Can’t Swim nos libera la mente y enciende la pista con la euforia disco de "Dance Dance Dance!"
- Editorial TORT

- 29 jul
- 2 min de lectura
Qué absoluta genialidad y qué derroche de elegancia acaba de regalarle al mundo el gran Barry Can’t Swim con “Dance Dance Dance!”. El aclamado DJ y productor escocés, Joshua Mainnie, regresa al catálogo de Atlantic Records para firmar su segundo trallazo del año —después de la exquisita "Return To Bhibo"—, entregando un himno libertario que rinde pleitesía a la era dorada del French house. Una pieza radiante que llega para barrer con la apatía y consagrarse como un catalizador definitivo de la pista de baile.

Foto: Rory Dewar
Si eres de los que extraña esa complicidad sudorosa de la pista, donde no importa el mañana y solo manda el ritmo, este estreno te va a parecer un viaje extraordinario. Joshua Mainnie aka. Barry Can’t Swim, nominado al Mercury Prize y consolidado como una de las mentes más brillantes de la electrónica global, decide desplegar su faceta más colorida, exuberante y extravagante. "Dance Dance Dance!" es un abrazo sónico diseñado para bajar los niveles de cortisol, liberar la ansiedad y despejar la mente a través de ondas de sonido que te invitan a perder el control y dejarte llevar por el goce puro.
“Dance Dance Dance!”, que es una maravilla que fusiona la calidez del disco-house con la sofisticación rítmica del French touch. La producción arranca con percusiones cálidas, un juego de bajo hiper elástico cargado de un groove contagioso y acordes de piano relucientes que irradian luz. En una segunda capa de sintetizadores, pinceladas de arpegios brillantes y un solo de keytar de vibra ochentera transportan la mezcla hacia una dimensión festiva rodeada de destellos de bolas de espejo.
La canción transmite una dualidad perfecta entre energía y serenidad espectaculares. La corona de este corte son las voces filtradas en francés que susurran y cantan en bucle: "Des corps en transe sur la piste... Rien ne peut nous stopper / Dance, dance, dance". Es como salir del trabajo un viernes por la tarde, el sol del atardecer tiñe las avenidas de dorado, te pones los audífonos a todo volumen y sientes cómo el estrés de la semana se evapora mientras tus pies empiezan a moverse solos. La pista nos regala un backspin de nostalgia colectiva que nos lleva directo a los salones de baile de finales de los noventa.
Este lanzamiento reafirma el momento imparable de Barry Can’t Swim, quien recientemente desfiló en la semana de la moda de Miami para KidSuper, compartió un histórico set back-to-back con Mochakk en el legendario Club Space de Brooklyn y tomó la batuta de la prestigiosa serie Late Night Tales.




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