¿Dramática, con gustos caros y poco baro? Ivana desmantela la idealización a ritmo de Jazz-Soul en "Quiéreme así"
¿Te ha pasado que sientes que tienes que ser la versión "perfecta" de ti misme para que alguien se quede a tu lado? Te maquillas las inseguridades, te tragas los días malos y finges que eres una persona súper madura que jamás se malviaja. Pero la verdad es que todas y todos venimos en paquete completo: con virtudes hermosas, pero también con manías raras, berrinches innecesarios, amigos extraños y esa maña medio tóxica de ponernos a comprar cositas por internet cada que algo sale tantito mal, eso lo ha encapsulado Ivana en “Quiéreme así”.

Foto: Cortesía
Esa necesidad de gritar "¡ey, esta/e soy yo con todo y mis sombras, así que ámame completo o mejor ni le entres!", es el motor de “Quiéreme así”, el espectacular regreso de la regia Ivana.
Tras dos años de intensa exploración en el estudio, Ivana estrena la primera probadita de lo que será su esperadísimo nuevo álbum de estudio. Y neta, si pensabas que ya la conocías por sus rolas tristes e íntimas de bedroom pop, prepárate para verla estrenar piel en una faceta súper sexy, madura y empoderada.
"Quiéreme así" es una auténtica joyita de colección. Ivana decidió alejarse de lo predecible para sumergirse en una elegante fusión de jazz-soul, R&B y soft rock que se sostiene con estructuras indie pop súper pegajosas.
Escuchar el instrumental se siente literalmente como entrar a un sótano de jazz a medianoche en el centro de la ciudad:
Una batería suave pero súper presente: Que camina con un pulso cadencioso y coqueto, dándole esa cadencia nocturna a la canción.
Pianos pulcros y cristalinos: Te van marcando el paso con notas sofisticadas que le inyectan un sabor embriagante desde el segundo uno.
Destellos de metales y vientos: Entran sutilmente para darle brillo a la mezcla, creando una atmósfera de etiqueta donde el coqueteo flota en el aire.
Sobre este paisaje sonoro deslumbrante, la voz de Ivana florece de forma magistral. Canta con una soltura, una tersura y una nitidez tan cercana que sientes que te está contando sus chismes amorosos directito al oído mientras se toma un drink a tu lado.
Líricamente, la canción es una pedrada de honestidad desarmante sobre las contradicciones del romance moderno. Ivana abre el juego sin pena alguna, exponiendo esos pequeños mecanismos de defensa que todas las morras (y vatos) hemos aplicado alguna vez:
“Quiero hacer un drama / Solamente para ver si todavía te quedas / Lentes de Gabbana / Son para llorar como bebé sin que me veas... Pienso muchas cosas / Y si soy honesta a veces son cosas buenas / Quiero hacer un drama / Y que todavía después de todo tú me quieras”
¡Vaya, qué nivel de soltura y sinceridad! Aceptar que a veces armamos un teatrito solo para medir qué tanto le importamos al otro. Pero la canción se pone aún más divertida y cotidiana cuando llega el pre-coro, retratando el dilema de nuestra generación:
“Tengo gustos caros, poco baro / Me pongo violenta cuando algo pasa que no puedo controlar... Tengo amigos raros, días malos / Compro cosas siempre cuando algo sale aunque sea un poco mal”
¿Quién no ha aplicado la "terapia de compras" para tapar un malviaje emocional aunque la tarjeta de crédito llore? Ivana abraza esas pequeñas imperfecciones sin culpa ni vergüenza.
El clímax del track llega en un coro que se te queda grabado en el cerebro a la primera escucha. Lejos de pedir perdón por ser como es, Ivana exige un amor maduro, real y sin filtros:
“Quiéreme así, quiéreme bien, quiéreme / Con la cabeza hasta las nubes, con Dior en los pies... Quiéreme con todos mis intentos locos de alejarte”
Ahí está la médula de todo: derrumbarle el teatro a la idealización. Amar a alguien no significa esperar que sea un ser perfecto de película que nunca se equivoca. Significa aprender a querer a esa persona con su esencia, con sus sueños gigantes ("la cabeza hasta las nubes"), con su estilo ("con Dior en los pies") y, sobre todo, con la paciencia suficiente para abrazarle incluso cuando su miedo al compromiso intenta empujar a la gente hacia afuera.
Es una declaración de intenciones hecha desde la vulnerabilidad y el deseo femenino: pedir estar en la mente del otro "casi todo el tiempo" y pedirle a la pareja que "se quede en las buenas y haga lo malo más ligero".
Con "Quiéreme así", Ivana demuestra por qué es una de las mentes más versátiles de la música mexa actual. Este lanzamiento no es una casualidad; es el resultado de dos años de trabajo minucioso buscando un sonido clásico pero con un corazón totalmente contemporáneo.





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