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Nine Inch Noize: El rave industrial de Nine Inch Nails y Boys Noize que no sabías que necesitabas y que nunca olvidarás

  • 18 abr
  • 2 Min. de lectura

¿Alguna vez te has sentido como una "copia de una copia de una copia"? Ese sentimiento de alienación que Trent Reznor nos ha inyectado por décadas acaba de mutar. Nine Inch Noize no es solo un disco de Nine Inch Nails y Boys Noize, es un ataque frontal a tus sentidos. Olvídate de las guitarras sucias por un momento; aquí lo que manda es la rigidez de las cajas de ritmo empujadas al punto de quiebre.


Nine Inch Nails Boys Noize

Foto: Instagram (@nineinchnails)


Trent y Atticus Ross se juntaron con Boys Noize (Alex Ridha) para darnos 46 minutos de puro caos controlado. Es como si hubieran agarrado el ADN de Nine Inch Nails y lo hubieran metido a una licuadora en medio de un club clandestino en Berlín.


Lo que pasó el fin de semana pasado en la carpa Sahara de Coachella ya pasó a la historia. Ver a NIN en un entorno tan puramente electrónico fue una catarsis. Con Mariqueen Maandig sumándose al caos, la experiencia se volvió inmersiva, casi como una película de Dune pero con sintetizadores que te hacen sudar.


Reznor lo dijo claro: "Ten cuidado con lo que deseas". Él quería explorar a NIN en términos electrónicos vivos, y el resultado es este álbum grabado en hoteles, aviones y estudios improvisados. Se siente real, se siente crudo y, sobre todo, se siente fuerte.


Lo que más nos voló la tapa de los sesos es cómo revisitaron himnos que ya dábamos por sentados. "Closer", que siempre ha sido nuestro track favorito para los momentos oscuros, aquí se convierte en una versión supercargada. Mantiene su esencia pop pero con un puente meditativo que te deja suspendido antes de que el beat te vuelva a golpear.


Pero la verdadera joya es "Heresy". Tiene un toque new wave súper oscuro que la hace sentir fresca pero igual de castigadora. Y qué decir de "Copy of A"; si ya era una crítica a la falta de identidad, aquí la rompen por completo. Con vocales actualizados de Trent, la canción se siente más urgente, más inmediata. Ya no es solo una repetición; es una explosión cáustica que te grita en la cara.


"I am a copy of a copy of a copy / Everything I say has come from someone else's mouth"


La presencia de Mariqueen Maandig en tracks como "Parasite" (de How To Destroy Angels) es esencial. Su voz etérea flota sobre los bajos pesados de Reznor, creando una tensión entre el placer y el miedo. No es música para "relajarse"; es música para hacer un exorcismo en la pista de baile. Incluso tracks nuevos como "As Alive As You Need Me To Be" (de TRON: Ares) encuentran aquí su forma más feral. 


Es una muestra de que Reznor y Ross no solo hacen bandas sonoras ganadoras del Óscar; hacen música que respira, que sangra y que te hace sentir más vivo que nunca. Nine Inch Noize es la prueba de que algunas canciones nunca se terminan, solo esperan el momento perfecto para volver a la vida. Es un disco que camina por la cuerda floja entre el diseño sonoro de estudio y el sudor de un concierto. Es un "beating with a metal club" (una paliza con un tubo de metal) pero que te deja pidiendo más.





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