Seducción a 120 RPM: Matías Aguayo y Girl Ultra desatan el descontrol en la pista con "Agua que corre" y su hipnótico álbum 'Anenoa'
- Editorial TORT

- hace 6 días
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La noticia es brutal y el radar de la vanguardia electrónica acaba de detectar una corriente sónica que va a inundar las pistas más finas del continente. El camaleón de la música electrónica global, Matías Aguayo, ha liberado su esperadísimo quinto álbum de estudio titulado Anenoa a través de Platoon.

Foto: Cortesía
Distinguido de inmediato por The Guardian como el Global Album of the Month, el disco es una obra colectiva e impredecible. Pero el verdadero incendio para los sentidos lo provoca su colaboración más caliente: “Agua que corre”, un track junto a nuestra reina chilanga del R&B y el clubbing contemporáneo, Girl Ultra.
Si pensabas que la electrónica actual se había vuelto predecible y aburrida, este es el claro ejemplo de que no. “Agua que corre” no es un track para escuchar estático; es un juego de flirteo directo, sudor e improvisación nocturna. Es esa escena de la vida cotidiana donde entras a un after clandestino en la Juárez, cruzas la mirada con alguien entre el humo, te sirven un trago y decides dejarte llevar por el ritmo sin importar el mañana. El mensaje de esta dupla es puro escapismo bailable y carnal: "Hagamos todo, lo rico es la sed".
“Agua que corre” se erige como una maravilla de pop experimental y techno melódico que escapa de los moldes comerciales. Fiel a la escuela de su propio sello Cómeme, Aguayo teje una base rítmica impredecible repleta de texturas crudas y recursos juguetones, incluyendo onomatopeyas y ruidos de animales ("¡Ribbit! ¡Bang!") que le vuelan la cabeza a cualquiera.
La canción transmite una sensualidad e irreverencia impactantes. Las texturas electrónicas avanzan mientras los sintetizadores simulan el rugido de un motor en plena marcha: "Voy, acelero ¡wrrrrmmmmm!". Sobre este trance, la voz aterciopelada y pícara de Girl Ultra se entrelaza con el fraseo magnético de Matías en un vaivén de susurros, cortes de voz y ganchos que te atrapan la psique: "Bésame la mano, pásate para atrás... de la Tierra hasta Marte, suavecito y fuerte". La producción no busca complacer a las masas de un festival genérico, sino capturar la aleatoriedad y la frescura de un flirteo imaginario o un paseo sin rumbo de madrugada.
El impacto de este lanzamiento radica en la filosofía de Matías Aguayo. En Anenoa, el productor chileno radicado en México destruye el mito del DJ ególatra para convertirse en el curador de una vibrante comunidad global. Además de Girl Ultra, el álbum incluye joyas como "¿No ves?" junto al electropop de Javiera Mena, la experimentación de Camille Mandoki, las atmósferas del ugandés Daudi Matsiko y un solo de sintetizador histórico a cargo de Étienne Jaumet en el track "The Beat" (el cual cuenta con un videoclip creado junto al equipo de 31 Minutos).




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