top of page

¿Estar con el correcto pero extrañar al equivocado? Así suena "Pegaito" de Sofía Monroy

¿Te ha pasado que tienes frente a ti a la persona ideal, esa que "por ti la vida daría", pero en el fondo te sigues preguntando por qué el otro —el que te rompió, el que no pudo— no fue el que se quedó? Esa añoranza que cala, esa idealización de un pasado que ya fue, es la médula de "Pegaito", el primer sencillo del segundo álbum de la mexicana Sofía Monroy.


Sofía Monroy

Foto: Cortesía Universal Music México


Nombrada como Artist to Watch 2026 por Amazon Music y Premios Lo Nuestro, Sofía Monroy no solo está cumpliendo expectativas, las está volando por la estratosfera con un bolero alternativo que se siente como un abrazo cálido... pero de esos que te hacen llorar poquito.


La experiencia de "Pegaito" arranca con un arpegio de guitarra súper sereno que te va envolviendo, mientras la voz de Sofía —que tiene ese calorcito caribeño— te empieza a contar el chisme más honesto de tu vida. Pero ojo, porque debajo de esa calma hay una línea de bajo que ronronea como una fiera acechante. Es un ritmo que te hipnotiza, recordándote que el deseo y el impulso a veces le ganan a la razón.


Es un track que se siente como estar en una terraza frente al mar al atardecer, con una bebida en la mano, dándote cuenta de que, aunque la vista es hermosa, preferirías estarla viendo con alguien más.


La letra es un neteo absoluto. Sofía nos lanza frases que son zarpazos: "Él es para mí, del mundo todo lo bueno... Él es todo lo que yo de ti quería". Es la confesión de estar en un bucle: vivir el presente con alguien increíble, pero reprocharle al pasado por qué aquel amor "torcido" no se pudo enderezar.


Es esa sensación de estar bailando "pegaito" con alguien nuevo, mientras en tu mente sigues bailando con el fantasma de lo que pudo ser. Sofía utiliza la metáfora del árbol que crece torcido para hablarnos de esas relaciones que, por más que queramos, no van a cambiar. Es un mood de añoranza total que te hace cuestionar si realmente estamos donde queremos estar o si solo estamos llenando ausencias.


La canción es genial, pero algo de lo más poderoso de ella es su progresión exquisita. Empieza muy soft, muy íntima, y de repente, ¡pum!, se transforma en un guaguancó vibrante. Entran las congas, las trompetas y el güiro, dándole una textura esperanzadora que te saca del hoyo emocional para ponerte a bailar.


Es esta mezcla de pop alternativo, folklore mexicano y sonidos del Caribe lo que consolida a Sofía Monroy como una artista que sabe navegar entre la riqueza de lo latino sin perder la sinceridad de lo que duele.





Comentarios


Ya no es posible comentar esta entrada. Contacta al propietario del sitio para obtener más información.
bottom of page