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Nápoles y Londres se van de roadtrip: Por qué "Onenon" de Nu Genea y Tom Misc es el bálsamo que tu ansiedad pedía

¿Alguna vez has sentido que el mundo va demasiado rápido y que tú solo quieres que alguien le ponga pausa? O mejor aún, que en lugar de pausa, alguien le ponga un ritmo de funk setentero para que el caos se vuelva baile. Esa es la magia de "Onenon", la colaboración estrella entre los italianos Nu Genea y el maestro del groove refinado, Tom Misch, incluida en su nuevo discazo People of the Moon.


Nu Genea

Foto: Instagram (@nu_genea)


Si no conoces a Nu Genea, imagínate que son los arqueólogos más "cool" de Nápoles. Se dedican a desenterrar esos sonidos de finales de los 70 que mezclan el funk, el disco y la música africana, pero les dan un brillo tan actual que suena a futuro. Con este nuevo álbum, nos llevan más allá del Vesubio para presentarnos un mundo donde las lenguas se mezclan y el ritmo es el único pasaporte.


El corte arranca con una suavidad que se siente como el primer trago de café en una mañana fresca. Tom Misch entra con esa voz tersa de "Lord londinense" que nos encanta, cantando sobre manejar y perderse:


"Morning time we pass on through / We drive a while and get to you..."

Es una narrativa de libertad pura. No importa si no llegamos pronto, porque como dice el coro: "The world still spins around and it goes on". Es un mensaje de "valemadrismo" positivo; si nos perdemos en la ruta, el mundo no se va a detener, así que mejor disfrutamos el paisaje.


Musicalmente, es una delicia inmersiva. Tienes ese bajo "bouncy" que te masajea los sentidos, mientras las guitarras de Misch juguetean con sintetizadores que huelen a sal de mar. Es una pieza "piacione" (como dicen en Italia: que gusta a todos), pero con una elegancia que solo estos batos saben cocinar.


Pero "Onenon" es solo la puerta de entrada a un ecosistema mucho más denso. People of the Moon es un álbum de 10 canciones que se siente como una fiesta en un bar secreto donde todo el mundo es bienvenido. Nu Genea se tomó su tiempo (casi un año después de su primer sencillo "Sciallà") para pulir esta mezcla de cuatro idiomas y mil sabores.


En el disco encontramos colaboraciones que son puro fuego:


  • María José Llergo en "Acelera", donde el funk se mimetiza con el flamenco y chitaras "highlife". Es como si Rosalía se fuera de vacaciones al Bar Mediterraneo.

  • Fabiana Martone nos regala un crossover napolitano-afro en "Puleza" que te pone a mover los hombros aunque no quieras.

  • Hasta tenemos ritmos brasileños con Gabriel Prado y aires del Medio Oriente con Celinatique en "Shway Shway".


Es un disco inteligente. No solo son hits para el algoritmo, es una investigación de cómo el funk puede ser el lenguaje universal de la humanidad.





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