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Entrevista | Samuraï: Tacos con picante, desapego y la ironía de atreverse a querer

Hay charlas de promoción que se sienten mecánicas y luego están los encuentros reales, esos que suceden entre sueritos para aguantar el ritmo de la CDMX, risas por el picante de un taco baja y reflexiones profundas sobre la salud mental. Samuraï está de visita en México y su energía es exactamente como su música: un torbellino de pop-rock honesto, maduro y sin filtros.


Samuraï

Aprovechando el estreno de su nuevo sencillo, "La ironía del querer", nos sentamos a platicar sobre los traumas que arrastramos, los sacrificios de ser músico autónomo y por qué el rock, en realidad, nunca se ha ido.


La paradoja de abrirle la puerta al dolor

TORT: Llevamos todo el pinche día de promo y cambiando por un nuevo sencillo que ha salido justo hoy: La ironía del querer. Está bien chido. Pero cuéntale a la comunidad de TORT, ¿por qué es irónico querer?


Samuraï: Porque es un contraste muy fuerte, ¿no? Cuando tú quieres a alguien o te atreves a quererlo, eso implica también que abres la posibilidad, abres la puerta a perderlo. Entonces da un poco de miedo y es como irónico: algo tan bonito conlleva también la posibilidad de algo tan triste.


TORT: Pero ahí entran las heridas y la psique de cada persona. Las heridas de infancia te llevan a hacer que el amor sea irónico: puede ser muy chido o puede ser muy culero y bajero, y te lleva para abajo.


Samuraï: Claro, eso también depende de lo que tú quieras hacer, de lo que te apetezca consentir. Al final todos nos rendimos al amor en algún momento, hacia una persona, una cosa o lo que sea. Es inevitable, somos humanos, sentimos, somos animales y tenemos instinto. Pero luego ya cada uno tiene sus traumas, sus taras y su desmadre. Eso es.

Rutinas rotas y el mito de la profesión de ensueño

TORT: ¿Qué ha sido irónico de tu crecimiento desde niña, luego como artista y ya como adulta? Es complejo compaginar dejar aparte el lado de Aroa para convertirte en Samuraï.


Samuraï: Sí, sobre todo porque hay que sacrificar muchas cosas para esto. Es irónico precisamente porque es una profesión preciosa, ¿no? Y parece que no tendríamos que tener ninguna queja. Es como: "A ver, ¿de qué me voy a quejar yo, que tengo una vida maravillosa y me dedico a lo que me gusta?". Pero a la vez está ese lado donde tienes que sacrificar el tiempo con tus amigos y estar fuera de casa mucho tiempo. Perder cualquier tipo de posibilidad de rutina... es como que olvídate, no hay rutina. Y estabilidad mental tampoco hay, ¿sabes?


TORT: De este lado queremos humanizar a los artistas; todos creen que se la pasan jangueando todo el día y creando música, pero no saben qué pasa adentro de un estudio.


Samuraï: Supongo que habrá de todo. Habrá artistas que sí se la pasan jangueando todo el día y está genial; para escribir hay que vivir, porque si te encierras, ¿con qué vas a conectar con las cosas que le pasan a la gente? Hay puntos medios, pero luego hay que trabajar un montón. Te despiertas por la mañana, vas al estudio, tienes tu horario... De hecho, lo peligroso es que muchas veces no hay horario siquiera. Es como: "Pues puedo estar 12 horas en el estudio porque básicamente somos autónomos". Estamos jodidos, ¿qué te digo? (Risas).

Guitarras que conversan y el arte de la honestidad

TORT: Hablemos de la construcción de La ironía del querer. Eres una mujer fantástica y tomas muchos elementos de cosas que te construyen para reflejarlos en tus videos y tu artwork. ¿Cómo es bajar esas ideas con tu productor visual y musical para que te entiendan y se logre esa honestidad?


Samuraï: Yo creo que lo más importante es la honestidad, tanto con uno mismo como con el equipo. El saber qué quieres transmitir como artista es súper importante. Qué mensaje quieres dar, aunque sea algo súper fácil y banal, pero que lo sepas es muy importante. Y luego ya es cuestión de traducirlo y rodearte de gente que sepa, sin perderte tú; encontrarte todo el rato.


TORT: En este track en especial, ¿qué es lo que más te gustó explorar?


Samuraï: Me encanta cómo suenan las guitarras de esta canción. Fue con dos guitarristas, Andrea Ferrero y Francisco Chandía, con quienes me junté en el estudio en Miami. Les senté en el estudio y les dije que hablasen con las guitarras, una acústica y una española frente a frente, y que tuviesen una conversación mediante los instrumentos. De ahí surgió toda la intro del tema y toda la energía. Salí muy satisfecha de decir: "Wow, me encanta compartir la música con amigos".


TORT: Tu instrumento es la voz, pero ¿con qué otros juguetes te gustaría jugar en tus próximos tracks?


Samuraï: Me encanta la guitarra, es mi instrumento favorito, me vuelve loca. Pero últimamente me están llamando mucho la atención las percusiones: las congas, de repente unos timbales, cosas así como más tribales. Estoy mirando de qué manera puedo llevar esos elementos tirados a la música africana a mis canciones. Me inspiran muchísimas cosas todo el día, desde artistas de electrónica hasta de todo un poco. Madurar es que te valga un poco la opinión ajena.



TORT: Has venido pisando bastante fuerte. ¿Qué ha sido lo que más miedo te daba de crecer y que ahorita digas: "Wey, la neta no era tanto el pedo"?


Samuraï: Bueno, esto justo lo hablaba el otro día: antes me importaba mucho más lo que pensaran los demás. Ok, ya no, gracias a Dios. Antes tenía esa cosa de querer caer bien y me ponía un poco nerviosa si por lo que fuera alguien no conectaba conmigo. Hoy en día entiendo perfectamente que eso ya ni tiene que ver conmigo. La vida es así y ya está.


TORT: ¿Y qué tuvo que pasar para que te dieras cuenta? Porque es un trabajo complejo llevarse bien consigo mismo.


Samuraï: Creo que ha sido un poco orgánico. Poco a poco ha ido mejorando la situación; vas madurando y vas aprendiendo cosas, como el aprender que te da más igual lo que la gente piense o lo que sea.


TORT: Con estos tracks terminas siendo muy inspiradora para tu público. ¿Qué es lo que más te llena de tus fans?


Samuraï: Una cosa que me encanta es la manera que tienen las personas de interpretar mis canciones. Por ejemplo, de repente me viene una mujer y me dice que esa canción le recuerda mucho a su hijo que se fue de casa, o yo qué sé. Cada persona es un mundo y se lleva las cosas a su terreno; escuchar esas interpretaciones me encanta.

El "Crossover" con Alejandro Sanz y la calidez mexa


(Entre la plática, llega la comida y Samuraï se enfrenta al dilema del picante mexicano)

Samuraï: ¿Estos son los tamales?


TORT: No, este es tu taco baja. El tamal viene en hoja, es una bolita de masa... Primero échale poquitito de esta salsa porque sí están arriba, luego tiene sabor a miedo (Risas).


Samuraï: Vale, vale... ¡Este país me va a matar, tío! (Risas).


TORT: Oye, ¿y cómo fue la onda con Alejandro Sanz? ¿Cómo se dio ese match para cantar con él aquí en la Ciudad de México?

Samuraï: Creo que fue una cosa más entre equipos. Él sabía de mi existencia, me habían dicho que había escuchado una canción mía y que le había gustado. Cuando le dijeron que yo estaba por aquí, debe ser que dijo que le parecía estupendo que fuera. Estuvimos en el camerino hablando bastante antes y después del show, y luego nos fuimos también por ahí a pisar. Es un compa increíble, un tipazo de verdad. Da gusto ver a personas que son figuras mundiales y que sean tan humildes abajo. Esa fue la vibra que me dio.


TORT: Es que trabajamos en una industria de sentimientos; cada cosa no puede ser fría porque si no, apaga y vámonos.


Samuraï: Literal, lo que haga falta, aquí tienes una amiga.

El Rock de los 70 y la crítica al "Fast Food" digital


TORT: Se siente que en tus últimos lanzamientos estás explorando una nueva faceta, con un poquito más de power. ¿Cuáles son tus influencias actuales?


Samuraï: Actualmente escucho mucho a Fleetwood Mac, Stevie Nicks, mucho rock de los 70 u 75, y muchos directos de bandas que me gustan. Es en lo que sí me estoy fijando más ahora mismo. Estoy en un momento donde estoy haciendo lo que quiero y empezando a entender quién quiero ser.



TORT: ¿Qué opinas de la banda que dice que el rock está muerto?


Samuraï: A ver, es que ha cambiado. En su día el rock vino de otra cosa, y lo que ahora es rock viene de lo que antes era. La música evoluciona y se divide en subgéneros; hoy en día está lleno de pop-rock, los festivales están llenos. El rock nunca murió, nunca se ha ido; siempre ha estado ahí de una manera u otra, transformándose y dejando sus tintes en artistas que son más pop como yo a lo mejor, o más punk, o más lo que sea.


TORT: Con el tema de la creación de contenido en redes sociales, ¿crees que ahora todo es más pose y menos orgánico? Que algo pega solo por ser un "TikTokazo" en hype.


Samuraï: Claro, es que ahora funciona así. Cualquier artista puede estar en contra y es lícito, pero lo que hay es lo que hay. El público es el que demanda, exige y quiere decir sí o sí. Ahora van de la mano, te guste o no. Las redes fomentan mucho el concepto de fast food: canciones donde lo que importa son 15 segundos y cosas así.


TORT: ¿Y eso afecta la estabilidad y la vigencia de un artista? Antes el consumo en discos era más orgánico.


Samuraï: Como ahora hay tantos artistas, es muy difícil el fenómeno fanático de verdad que hace falta para escucharse un álbum entero y esperar tres años al siguiente. Todo el rato tienes estímulos nuevos y es difícil engancharse con una única persona. Entonces, te dicen que tienes que estar todo el rato sacando música para que no se olviden de ti y sigan enganchados antes de que se vayan con el de al lado... Cuando la música no podría ser una puta competición, la verdad.

El prólogo de su obra y el mantra de Cerati


TORT: Si tu música fuera el prólogo de un libro, ¿cómo sería?


Samuraï: Sería la banda sonora de muchas situaciones, creo. Yo siempre digo que no escucho géneros, escucho canciones, y las que me gustan son las que me transportan a sentir que romantizo mi vida a una película. Yo estoy escuchando Trátame suavemente de Soda Stereo y siento que estoy en una peli. Es lo que suena en la escena en la que estoy ahora mismo. Me gusta entender mi música como tal.


TORT: Tocando al Maestro Gustavo Cerati, ¿cuál es el track que más te marca de él?


Samuraï: Trátame suavemente, la tengo tatuada en las costillas.


TORT: Es un mantra chido: para todo tienes que tratar suave, porque si no lo rompes. ¿Te hubiera gustado vivir esa época de sacar un disco, esperarte tres años y girar por el mundo a ver qué pasa?


Samuraï: La verdad me hubiese encantado, porque así no tendría que subir TikToks (Risas). Pero bueno, no pasa nada, a cada uno le toca lo que le toca y es por algo.


TORT: Por último, engánchanos con una frase de tus canciones para la gente que apenas te va descubriendo.


Samuraï: Les voy a decir: "La ironía que el querer es tener algo que perder". De hecho, me lo puse de biografía en Spotify el otro día. Sí, les voy a decir eso.


Esto fue platicando con TORT y con Samuraï, entre sueritos y tacos con picante. Nos vemos en la siguiente.

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