¿Romantizar al ex por puro aburrimiento? Tkay Maidza y Jenevieve nos hechizan con "Romanticize"
- Editorial TORT

- 20 jul
- 3 min de lectura
Todos hemos estado en ese limbo. Tienes el chat de esa persona abierto, el dedo te tiembla sobre el botón de enviar y te debates entre el orgullo de "yo dije que jamás le volvería a hablar" y esa cosquilla de "bueno, una última vez no le hace daño a nadie". Ese delicioso e inmaduro autosabotaje de idealizar el pasado cuando el presente se siente plano es el motor de “Romanticize”, la espectacular nueva colaboración entre la rapera de origen zimbabuense Tkay Maidza y la estrella estadounidense del R&B, Jenevieve.

Foto: Instagram
Tras habernos volado la cabeza con la energía explosiva de "Must Be" y "Pressed", Tkay da un volantazo delicioso hacia un terreno mucho más íntimo, suave y dosificado. Este es el tercer adelanto de su próximo álbum de estudio que llegará a finales de este 2026 de la mano de RCA Records, y neta, ya se siente como una de las transiciones sonoras más finas de su carrera.
Para entender el vibe de "Romanticize", hay que meternos un poquito en la cabeza de Tkay Maidza. Ella misma confesó que escribió esta rola durante un periodo en el que sentía que su vida creativa y personal se había congelado. Para salir del bache, empezó a dar largas caminatas por la naturaleza, a reconectar con el silencio y a escuchar de bucle a bandas como Unknown Mortal Orchestra, Pale Jay y un montón de R&B clásico de los noventa.
Esa vibra orgánica y nostálgica se siente en cada segundo del track:
Un bajo gordo y de groove súper marcado: Cortesía de Trackside y el productor Kieran Watters, que te camina por el pecho y te pone en un mood bouncy inmediato.
Sintetizadores dreamy y destellos de disco-soul: Pequeñas capas de luz sónica que flotan a tu alrededor, haciéndote sentir en una burbuja de calor.
Un pulso de batería lento y sexy: Que simula ese latido acelerado que sientes cuando ves una notificación de esa persona en tu celular.
Líricamente, la canción es un poema de contradicciones y orgullo herido. Tkay abre el juego con una honestidad desarmante:
“Press send, let's see what happens / I know I said, 'You'll never see me again' / Ah, damn, last chance, I'm reachin' half in / I hope your hand is reaching back in, oh...”
(Le doy enviar, a ver qué pasa. Sé que dije 'nunca me volverás a ver'. Ah, maldición, última oportunidad, estoy metiendo la mitad de la mano... espero que tu mano también se esté estirando).
¡Alaaa, qué pedrada! Es el retrato perfecto de cuando te gana la curiosidad pero tu ego no te deja entregarte por completo. El coro, donde las voces de Tkay y Jenevieve se entrelazan como hilos de seda, nos suelta la pregunta del millón: “Do you romanticize? Do you remember me? Can we romanticize at least another week?” (¿Tú también lo romantizas? ¿Te acuerdas de mí? ¿Podemos romantizarlo al menos una semana más?).
Es una súplica súper juguetona y un tanto descarada. Jenevieve entra en el segundo verso para meterle ese toque elegante, flotando con sus melodías brillantes sobre el bajeo, cuestionando si el tiempo que pasaron separados valió la pena o si solo nos estamos malviajando solitos. Al final, es esa lucha interna donde tu niño interior se niega a soltar lo que alguna vez fue bonito ("My inner child refuse to let it go").
Con este lanzamiento, Tkay Maidza demuestra por qué es una de las artistas más camaleónicas y emocionantes de la escena alternativa global. Su transición de rapera afilada de club a cantante de soul aterciopelado se siente tan natural que asusta. Además, la química que tiene con Jenevieve es una grosería de lo buena que es; sus voces no compiten, se complementan y crean una atmósfera embriagante que te abraza el cora.




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